La pandemia y el order político internacional

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Redacción

Las consecuencias de la pandemia del COVID19 pueden ser profundas para el orden político internacional. Ha habido muchos intentos de dilucidar el futuro post covid, el último de los cuales es un artículo del académico estadounidense Francis Fukuyama en la revista Foreign Affairs sobre el impacto de la pandemia del COVID19 en el orden político internacional. Fukuyama plantea que los números demuestran que algunos países claramente han tenido un mejor manejo sanitaria y económico de la pandemia del COVID19, pero contrario a algunos análisis circulantes, la diferencia no está en el régimen de gobierno sino en tres factores principales: capacidad del estado; confianza social y liderazgo. Países que tienen instituciones disfuncionales, sociedades polarizadas y malos liderazgos han tenido administraciones deficientes de la pandemia, irrespecto de sus sistemas de gobierno.

Sin duda, la pandemia está escalando sin control en varios países del continente americano – la excepción siendo Canadá – y la debilidad de los sistemas de salud está siendo exhibida con consecuencias catastróficas. Pero el caso paradigmático de las tres características que menciona Fukuyama es el de los EEUU. El mal manejo de la pandemia tendrá por lo menos dos consecuencias: una es de naturaleza interna, aun es muy temprano para declarar la victoria del demócrata Joe Biden, pero la ventaja actual en las encuestas es muy sólida. La segunda es que, la abdicación al liderazgo internacional de los EEUU, justo en el momento cuando era más necesario, acelerará aún más la llegada de un sistema internacional multipolar.

Estados Unidos ha actuado de manera irresponsable en el escenario internacional de distintas formas, incluso antes del primer brote del COVID19. El presidente Trump quitó los fondos de Centro de Control de Enfermedades en el exterior que tenía la función de identificar brotes de enfermedades y tomar medidas para controlar la dispersión de enfermedades contagiosas. También responsabilizó a China de la enfermedad, incluso rompiendo con el protocolo que busca evitar que las enfermedades adquieran los nombres de los lugares donde se originaron para no estigmatizar a ninguna población. Además, minimizó la llegada del COVID19 a EEUU y se resistió a implementar medidas de confinamiento y distanciamiento social. En por lo menos dos ocasiones, EEUU ha tratado también de hacerse de manera exclusiva de medicamentos que podrían ayudar a controlar el virus, sin considerar las necesidades de poblaciones vulnerables en otros países. Finalmente, la notificación que se retiraba de la Organización Mundial de la Salud socava el papel del organismo justo cuando es más necesario.

Fukuyama imagina que con el declive de los EEUU, el centro de poder internacional virará al continente asiático; en un sistema menos ordenado, con un incremento en sentimientos nacionalistas, chovinistas, ideologías xenófobas y mayores posibilidad de conflictos internacionales. No todo es negativo en la visión del futuro de Fukuyama. Según el autor, la pandemia puede reformar el sistema económico político, el papel del estado en la economía volverá a ser central y deberá tener como objetivo un crecimiento económico menos desigual.

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