¿Aprovechará América Latina las oportunidades en las cadenas de suministro globales?

Posted by

¿Podrá América Latina aprovechar las nuevas oportunidades en las cadenas de suministro globales?

La crisis económica derivada del COVID19 ha puesto de manifiesto las debilidades de muchos países latinoamericanos, particularmente en temas de salud, seguridad social y económicas. En paralelo, la misma crisis económica presenta una oportunidad ya que empresas globales han tenido que repensar los riesgos en sus cadenas de suministro. Con lo cual se abre la posibilidad que muchas empresas se relocalicen fuera de Asia en la próxima década para reducir los riesgos operativos.

La CEPAL anticipa que la economía latinoamericana caerá un -9% este año. Para México, la caida podría ser de casi 12% para el año, según la calificadora Moodys. Sin embargo, de la crisis podría salir una oportunidad para transformar la economía de la región a largo plazo. No muchos países latinoamericanos están insertos en las cadenas de suministro globales salvo al inicio de la cadena, como proveedores de recursos naturales. La región enfrenta obstáculos para su integración en las cadenas de suministro, particularmente las limitantes en infraestructura y logística, así como problemas de certidumbre jurídica y mejora regulatoria deben ser una prioridad para los gobiernos latinoamericanos.

La oportunidad de México de fortalecer sus cadenas de suministro globales

Con la entrada en vigor del TMEC, México está en una buena posición para aumentar su centralidad en la cadena de valor de Estados Unidos. El mismo Embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, ha comentado que entre sus prioridades está atraer inversiones a México que actualmente se encuentran en Asia, a pesar de los obstáculos por motivos de inseguridad. Entonces, México debe reforzar la promoción de atracción de inversión y la mayor participación en las cadenas de suministro globales.

México tiene desde hace tiempo, un mayor nivel de valor agregado en sus exportaciones, casi 36% comparado con el promedio de la OCDE alrededor tasado en 25%. México mantiene un gran déficit con muchos países asiáticos, (China, Corea del Sur, Japón y Malasia) particularmente en bienes intermedios que forman parte de procesos industriales, cuyo destino final es el mercado estadounidense. El déficit comercial con China por sí solo alcanzó los 76.000mn de dólares EE.UU. en 2019.

Ya antes de la pandemia, la participación de México en las importaciones estadounidenses había crecido en medio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, convirtiendo a México en el socio comercial número uno de Estados Unidos. Hay margen de crecimiento, en parte gracias al costo del transporte a los mercados de América del Norte que es tres veces menor comparado con China.

El envío de un contenedor de 40 pies desde México a los EE. UU. toma una semana y cuesta US$1.800, en comparación con cinco semanas y US$4.300 desde China.

En el sector automotriz, las nuevas reglas de origen elevan los requisitos de contenido regional al 75 por ciento en algunos sectores (del 62,5 por ciento), lo que exigirá mayor contenido local. La clave para que este sea un beneficio más allá del sector automotriz dependerá de la confianza de los inversionistas.

Qué oportunidades tienen otras partes de la región

Otros países de la región, particularmente Costa Rica, Chile y Colombia están en mejores condiciones para competir con Asia en las cadenas de suministro, pero deben trabajar para mejorar ciertos obstáculos.

El primer obstáculo que se debe superar es el mejorar la infraestructura. Se estima que la región en su conjunto gasta menos del 3% del PIB en infraestructura (tanto pública como privada), lo que contrasta con casi el 8% del PIB para Asia. Numerosos estudios han concluido que la región necesita gastar desde el 4% del PIB hasta el 8% del PIB en infraestructura, para ponerse al día con los países recientemente industrializados y para mitigar los efectos del cambio climático. Debido al impacto de la pandemia en las finanzas públicas es improbable que haya capacidad por aumentar las inversiones en infraestructura a corto plazo.

Una de las razones de la falta progreso en el desarrollo de infraestructura de transporte es la corrupción: el escándalo de Odebrecht ha sido la muestra más grotesca de esta corrupción en todo el continente y ha generado incertidumbre por parte de los inversionistas internacionales.

Otro obstáculo es la adopción de tecnología y particularmente en el sector industrial. A medida que las empresas de todos los sectores adoptan cada vez más la inteligencia artificial (IA) y la robótica en los procesos de la cadena de suministro, América Latina se hace atractiva por factores erróneos como el costo de mano de obra. De nuevo, indicadores muestran que sólo Chile, México, Argentina y Colombia van unos pasos por delante del conjunto de países latinoamericanos.

Pero la importancia del mercado laboral no es radica solamente en los costos. La disponibilidad de mano de obra calificada también es importante y las calificaciones son mixtas. América Latina se está rezagada en los resultados educativos en comparación con Asia, tomando en cuenta los resultados de pruebas como PISA de la OCDE sobre habilidades como la lectura, matemáticas y ciencias.

Fuente: Factsmaps.org y OCDE PISA 2018

También hay consideraciones políticas en juego. Cualquier decisión sobre inversiones tendrá en cuenta factores como la política hacia la inversión privada y la inversión extranjera directa (IED), la prevalencia de acuerdos de libre comercio (TLC) y la certidumbre jurídica y ambiente político. Hay también implicaciones sectoriales: también es mucho más fácil reubicar a un fabricante textil que a un fabricante de autopartes o aeroespacial, que necesita un ecosistema de proveedores para poder ser eficiente. Aunque no sin dificultades, existe la oportunidad para que países como Costa Rica, Colombia y Chile entre otros puedan aprovechar las nuevas condiciones productivas mundiales.

Costa Rica

La empresa biotecnológica más grande del mundo, Roche, con sede en Suiza, anunció recientemente que duplicaría su inversión en Costa Rica, generando más de 370 nuevos empleos para finales de 2020. Roche ha estado en Costa Rica durante 45 años con una amplia gama de servicios. Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos anunció que está en curso para aceptar a este país como socio.

La respuesta de Costa Rica a la pandemia de Covid-19 se considera la mejor de todo el continente. Acciones rápidas y decisivas ha resultado en tasas de infección notablemente bajas, a pesar de las restricciones al transporte transfronterizo, que ha molestado a Panamá y Nicaragua. Las empresas deben tomar nota de estos cambios en el clima empresarial y social.

Colombia

El gobierno de Colombia está apostando al desarrollo económico basado en industrias creativas, también conocida como la “economía naranja”. El auge de las empresas de tecnología durante el Covid-19 parece haberle dado la razón al gobierno. La nueva agenda está facilitando la inversión de empresas extranjeras atraídas por el crecimiento económico del país, la estabilidad sociopolítica, las reformas de la inversión y la mano de obra calificada. Colombia registró una cantidad récord de inversión extranjera en 2018, dando la bienvenida a más de $4.800mn en inversión de capital de 165 proyectos, según fDi Markets, un servicio que monitorea la inversión extranjera directa. Las industrias creativas de Colombia atrajeron 16 proyectos valuados en $127.7 millones.

Según el Banco Mundial, la economía colombiana ha crecido a un promedio de 3.2% desde 2012, progresando más rápido que Argentina, Brasil, México o Chile. Un factor que contribuyó a las fortunas económicas del país fue la firma de un acuerdo de paz histórico en 2016, que ha estabilizado un poco a Colombia social y políticamente. Aparte del crecimiento económico de Colombia, un factor impulsor en el auge de los proyectos de IED en las industrias creativas ha sido la agenda reformista del país.

Chile

Previo a la pandemia, una ola de protestas en Chile provocada por un aumento de las tarifas de transporte puso en entredicho la historia de éxito del país sudamericano. Aunque el índice Gini ha bajado significativamente en los últimos años, Chile sigue siendo la tercera economía más desigual entre los países de la OCDE. El trasfondo es que las expectativas de las personas superan el crecimiento y la capacidad del Estado para crear mecanismos de seguridad social.

La respuesta del gobierno, aunque tardía, y principalmente la pandemia, ayudaron a calmar las protestas. Chile tiene oportunidades de crecimiento en muchas áreas, marcadamente la generación de energía renovable, sector atractivo para la Inversión Extranjera Directa.

Deja un comentario