Elecciones entre Trump y Biden podrían cambiar la relación de Estados Unidos con América Latina.

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Sin embargo, en algunos temas importantes, para América latina no hay tanta diferencia, entre los candidatos.

El resultado de la elección estadounidense del próximo 3 de noviembre será de vital importancia para la región latinoamericana y para el mundo. No es difícil recordar la sorpresa que causó la victoria de Donald Trump en América Latina, particularmente en México con quien se había ensañado durante toda la campaña.

La contienda podría causar gran tensión, particularmente si es una elección cerrada y el presidente Trump desconoce los resultados. Sin embargo, eventualmente habrá un ganador y por lo tanto es importante tener claro las prioridades de campaña de ambos candidatos para ver cómo podrían afectar a la región latinoamericana. Los cinco temas que nos incumben son: energía y medioambiente; seguridad; economía; migración y finalmente la salud.

Lo primero que llama la atención es que ambos candidatos tienen una sección en español en sus plataformas de campaña. Sin duda están cortejando a los votantes hispanoparlantes que pueden ser decisivos en varios estados clave. Es importante mencionar que las diferencias ideológicas en la región hacen que las relaciones con los Estados Unidos no sean homogeneas.

Por ejemplo, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro ha presumido su cercanía con el presidente Trump; se puede decir también que la relación de Trump con el presidente López Obrador también es funcional y productiva. Sin embargo, por lo menos en plataformas electorales, los candidatos estadounidenses conceptualizan a la región en su conjunto por lo que se parte de esa base para este artículo.

Quien sea que resulte ganador, tendrá en sus manos una crisis de enormes magnitudes. El continente todavía está luchando para contener la pandemia y se avecinan momentos muy complicados para las distintas economías de la región. La CEPAL y otros organismos han afirmado que habrá reveses importantes en la reducción de la pobreza y en la calidad de vida de los latinoamericanos, particularmente las mujeres. Estados Unidos podría enfrentar grandes oleadas migratorias si no trabaja con la región para mitigar los efectos de la pandemia del COVID19 y la recesión económica.

Hasta el momento, los planteamientos de política exterior del presidente Donald Trump y el candidato demócrata Joe Biden reflejan que América Latina es secundario en las prioridades de ambos candidatos. Sin embargo, como ya mencionamos, la contención del COVID-19 y la preocupante situación económica obligará, a quien resulte vencedor de las próximas elecciones, a poner mayor atención sobre el desarrollo de la región en muchos temas.

Energía y Medio Ambiente

La postura de el presidente Trump sobre los temas de energía y medio ambiente ha sido clara. Se salió del Acuerdo de Paris, les dio rienda suelta a las empresas productoras de energía, relajando los requisitos medioambientales, incentivó el fracking y autorizó la construcción de grandes proyectos como el Keystone XL Pipeline. Es una postura clásica conservadora contra las regulaciones y restando importancia al Cambio Climático.

Por otra parte, el candidato Biden se ha comprometido a regresar al Pacto de Paris desde el primer día de su mandato. No sólo eso, sino que ha dicho que su gobierno presionará a otros gobiernos a que también hagan los esfuerzos necesarios para cumplir sus metas, incluso mediante una certificación similar a la que hace el Departamento de Estado sobre derechos humanos, democracia y tráfico de personas.

Otra promesa de campaña de Biden es que trabajaría para establecer una prohibición global a los subsidios para productos hechos de combustibles fósiles. Una medida de esa naturaleza, tendría en la mira a muchos gobiernos latinoamericanos.

Finalmente, Biden ha dicho que implementaría un arancel compensatorio para los productos de combustibles fósiles, afirmando que: «Ya no podemos separar la política comercial de nuestros objetivos climáticos». Aunque la legalidad de este tipo de aranceles sea cuestionable, Trump abrió la caja de pandora para estas medidas basándolas en consideraciones de Seguridad Nacional y Biden podría hacer lo mismo.

Seguridad

En el tema de seguridad, la plataforma de campaña de Trump afirma que sus principales logros incluyen: darle mayor presupuesto a las fuerzas armadas, mayor presión a Corea del Norte en materia de desarme y el abandono del pacto con Irán. La lucha geopolítica y el endurecimiento de EEUU vs China es uno de los posibles aciertos de Trump con su propio electorado.

También afirman que están apoyando la democracia en Venezuela, respaldando los esfuerzos de Juan Guaidó y presionando al régimen de Nicolás Maduro. A pesar de la relación ríspida con Venezuela, con la salida de John Bolton del círculo cercano de Trump, se desinfló cualquier posibilidad real de intentar derrocar al régimen venezolano.

Las políticas frente a Cuba y más recientemente Venezuela son temas de relevancia interna en Estados Unidos, ya que conllevan el apoyo electoral de las diásporas de esos países en distritos electorales clave para ganar la presidencia. En consecuencia, la administración Trump ha tenido una política de mano dura con Cuba, pero sin gran confrontación.

Por su parte, si Joe Biden llegara a ganar la contienda electoral, ha anunciado un cambio de tono en la relación con América Latina. Los latinoamericanos pueden esperar una retórica menos agresiva que les permita trabajar con EE. UU. por canales diplomáticos oficiales los temas de interés común. Hay una buena posibilidad que Biden vuelva a adoptar una política de acercamiento a Cuba, como sucedió con la administración de Obama.

Biden tal vez deba reconocer que el mundo se dirige a una nueva era bipolar entre EEUU y China, sin embargo, la relación podría regresar a una diplomacia menos pública (diplomacia de Twitter) que conduzca a mejores resultados. Lo complicado sería evaluar qué tanto EEUU solicita el respaldo de países latinoamericanos para su batalla geoestratégica principal con China, considerando que cada vez hay más relaciones comerciales entre LATAM y China.

En seguridad, también se puede prever un giro de la política de relaciones personales que Trump estableció con algunos hombres duros de distintos países incluido Vladimir Putín en Rusia y otros regímenes cuasi autoritarios.

Economía

La economía estadounidense durante el presidente Trump creció con fortaleza hasta que el COVID19 causó la crisis económica más importante desde la Gran Depresión. Como hemos visto, Trump encontró a China culpable de la catástrofe sanitaria y económica. Si Trump gana las elecciones, es previsible que la guerra comercial contra China continúe con fuerza y su política de America First siga vigente en varios frentes.

El conflicto comercial entre EEUU y China puede tener consecuencias importantes para América Latina. En primer lugar, un conflicto prolongado puede beneficiar a países como México y Colombia que se podrían posicionar como una opción para empresas estadounidenses que se hubieran instalado en China y necesiten repensar sus inversiones.

Por otro lado, podría perjudicar a los países exportadores de materias primas como Chile y Brasil y de manera más general podría perjudicar las posibilidades de recuperación económica mundial. Su implacable ataque a la Organización Mundial del Comercio la ha llevado a la parálisis en el mecanismo de solución de controversias lo que añade incertidumbre global.

Trump también ha mostrado que es ávido en usar aranceles para favorecer a sectores sensibles como los metalúrgicos – que han restringido la exportación de Brasil, Argentina y México – o políticamente importantes como los agricultores de Florida.

Por otro lado, Trump ha mostrado que quiere llegar a acuerdos. El TMEC entre México, Estados Unidos y Canadá es un tratado comercial que si bien restringe algunas disciplinas comerciales, sigue siendo positivo para los tres países involucrados.

La Secretaria de Economía de México, Graciela Márquez Colín dijo que en caso de que Joe Biden ganará las elecciones presidenciales de Estados Unidos, el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá (T-MEC) no tendría modificaciones importantes. Esto seguramente es cierto, ya que las principales prioridades de los demócratas fueron incorporadas al TMEC vía las exigencias de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes.

Sin embargo, el hecho que no se vaya a renegociar de nuevo el TMEC no exime que los demócratas estén más ávidos de usar las nuevas herramientas dispuestas en el tratado. Particularmente si hablamos de los temas laborales y medioambientales donde consideran que México puede estar incumpliendo y que brindan una desventaja sistemática para sus empresas.

Aunque Joe Biden se describe a si mismo a favor de la globalización, en temas económicos, Biden podría ser aún más proteccionista que Trump. Biden afirma que tratará de asegurar un futuro “Hecho en América por trabajadores estadounidenses” favoreciendo al sector de manufacturas, promoviendo las políticas de Buy America y contra los acuerdos de comercio que sean injustos. Biden también ha mencionado en sus discursos que ligaría el cumplimiento de compromisos medioambientales con el acceso al mercado estadounidense, utilizando la misma herramienta de coerción preferida por Trump, los aranceles.

Biden ha dicho que, si gana, EE. UU. volvería a ser parte del Acuerdo Trans Pacífico, con algunas modificaciones. Esto puede ser benéfico para Chile, Perú y México, armonizando las reglas del comercio entre todos los países involucrados.

Migración

Es bien sabida la política restrictiva de la administración de Trump en materia migratoria. No sólo ha intentado reducir al máximo el flujo de migrantes indocumentados, adoptando medidas inhumanas como la separación de familias, el encarcelamiento de niños y hasta acusaciones de esterilizaciones forzadas.

Pero las restricciones no sólo van contra los indocumentados y los cruces fronterizos. También ha tratado de limitar la migración de solicitantes de refugio, de personas calificadas – reduciendo el número de visas H1-B disponibles- y controlando las solicitudes de reunificación familiar. La administración Trump también ha abandonado compromisos multilaterales en materia migratoria como el Pacto Mundial de Migración.

México se ha visto obligado a asumir un papel de contención ante las caravanas de migrantes provenientes de Centro América. El papel de guardameta impuesto por los Estados Unidos es el precio a pagar para no ser el blanco de los ataques del presidente Trump y sus amenazas arancelarias.

Sin embargo, el gobierno de México parece coincidir en parte en la tesis que las caravanas tienen un componente político y en todo caso ha escogido no arriesgarse convirtiéndose en blanco electoral nuevamente. El gobierno de Guatemala también está asumiendo la responsabilidad de contener las caravanas provenientes de Honduras.

«La plataforma de Biden es esencialmente un plan para revertir todo lo que ha sucedido. bajo el presidente Trump».

Sarah Pierce – MPI

Lo primero que cambiaría con la elección de Joe Biden como presidente sería un cambio en la retórica en el tema de migración. Biden ha manifestado su apoyo a una reforma migratoria, particularmente una que beneficie a la generación de jóvenes Dreamers. El programa fue impulsado mientras él era Vicepresidente, y seguramente, reactivarlo será una de sus prioridades. Sin embargo, tendrá que echar abajo un corpus de decretos presidenciales que han sido emitidos por la administración Trump. La lucha será contracorriente.

Según Sarah Pierce, analista de políticas del centro de investigación y think-tank Migration Policy Institute, con sede en Estados Unidos, las diferencias políticas entre los dos hombres se pueden resumir así: «La plataforma de Biden es esencialmente un plan para revertir todo lo que ha sucedido bajo el presidente Trump «.

El contraste principal vendría de los cambios en las políticas migratorias y de asilo. La plataforma electoral de Biden afirma que su gobierno podrá fin a las políticas de asilo de Trump, reafirmando que los Estados Unidos debe ser un lugar seguro para grupos vulnerables de cualquier parte del mundo. La plataforma de Biden presentó un Plan para Construir la Prosperidad con Centro América donde afirma que convocará a los líderes de los países de Centro América, México y Canadá a reuniones para discutir los factores que están forzando la migración y se buscarán soluciones a largo plazo.

Salud y COVID-19

El manejo del COVID19 por parte de la administración Trump ha sido desastroso. Ha confrontado al gobierno federal con los gobernadores y con sus mismas autoridades de salud. Desde el principio se le restó importancia y ahora que Trump parece haberse recuperado de COVID, las señales son aún menos coherentes. Por lo pronto, los cruces fronterizos, el turismo y la migración en muchas modalidades sigue restringida.

Biden ha dicho que la recuperación económica depende del manejo de la pandemia por lo que se centraría en disminuir los contagios a toda costa. También, es previsible que un gobierno demócrata trataría de fortalecer el Obamacare, brindando más herramientas para una respuesta más coordinada.

América Latina ha sido la región más afectada por el COVID19 por su debilidad institucional. Una respuesta más fuerte de un gobierno demócrata, en coordinación con los países latinoamericanos podría brindar mejores resultados.

Conclusiones

La relación de los EE. UU. con América Latina durante el primer mandato del presidente Trump estuvo marcada en gran parte por su retórica antiinmigrante, la promesa de construir un muro en la frontera sur y por los ataques que Trump propinó a México en temas comerciales. Las expresiones más radicales de la política antiinmigrante de Trump fueron la detención indefinida de niños en la frontera y la política de contención a migrantes Centro Americanos en México. América Latina daría la bienvenida a un cambio en la retórica.

Por otro lado, Biden en su plataforma de campaña menciona a países de América Latina solo en contadas ocasiones. Por ejemplo, hay una mención a México como origen de sustancias que causan la crisis de opiáceos que está afectando a los jóvenes estadounidenses.

Sin duda, una victoria de Joe Biden podría mejorar la retórica hacia América Latina, pero falta mucho para afirmar que la salida de Donald Trump de la presidencia resultaría en una relación más cercana entre EEUU y América Latina.

Para el caso de México, la situación es compleja. Analistas como Rafael Fernandez de Castro de la Universidad de San Diego y Ken Smith, ex jefe negociador del TMEC para la administración de Peña Nieto afirman que la victoria de Biden sería positiva para México. Otros como Carlos Loret de Mola y muchos más han afirmado que hay resentimiento en los demócratas por la visita que realizó el Presidente López Obrador a EEUU en vísperas de la campaña electoral.

Para concluir debemos decir que América Latina debe comenzar a prepararse para el escenario más probable que es la victoria de Biden y un cambio de gobierno. Pero también debe prepararse para que el resultado se impugnado y veamos una crisis post electoral de mayores dimensiones a las vistas en el año 2000 que podría desestabilizar todo el equilibrio regional.

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