Principios de Política Exterior de México.

Posted by

En qué consisten la doctrina Carranza y la Doctrina Estrada

México permanece como uno de los únicos países que no ha reconocido el triunfo de Joe Biden en las elecciones estadounidenses y el gobierno ha basado su decisión en los principios de política exterior plazmados en la Constitución. La política exterior mexicana ha sido descrita de tener un enfoque de pragmatismo principista en el pasado como una estrategia para evitar conflictos entre las grandes potencias. A pesar de esto, ahora la posición del Gobierno de México ha causado gran controversia, por lo que resulta útil repasar los principios de política exterior y las Doctrinas que dieron fuente a estos principios para tratar de comprender la postura actual de México.

Principios de Política Exterior de México

Los principios de Política Exterior de México están en el Artículo 89 fracción X de la Constitución y ahí está plasmado que el presidente debe:

X. Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, así como terminar, denunciar,
suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre
los mismos, sometiéndolos a la aprobación del Senado.

En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos:

  • la autodeterminación de los pueblos;
  • la no intervención;
  • la solución pacífica de controversias;
  • la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales;
  • la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo;
  • el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y
  • la lucha por la paz y la seguridad internacionales;

I. Doctrina Carranza

Como se comentó previamente, cada uno de los principios de política exterior de México responden a circunstancias histporicas y emanan de doctrinas que formularon los gobiernos en turno. Una de las primeras formulaciones de política exterior que dejó una huella permanente es la Doctrina Carranza. La doctrina fue expresada por el propio Venustiano Carranza, en 1918, durante su segundo informe presidencial:

«En resumen, la igualdad, el mutuo respeto a las instituciones y a las leyes, y la firme y constante voluntad de no intervenir jamás, bajo ningún pretexto, en los asuntos interiores de otros países, han sido los principios fundamentales de la política internacional que el ejecutivo a mi cargo ha seguido, procurando, al mismo tiempo, obtener para México un tratamiento igual al que otorga, esto es, que se le considere en calidad de nación soberana, al igual que los demás pueblos, que sean respetadas sus leyes y sus instituciones y que no se intervenga en ninguna forma en sus negocios interiores.”

Si bien el principio de igualdad jurídica entre los estados es parte del canon de derecho internacional, Isidro Fabela retomó en 1935 la idea fundamental de la “Doctrina Carranza”:

“Todas las naciones son iguales ante el Derecho. En consecuencia deben respetar mutua y escrupulosamente sus instituciones, sus Leyes y su soberanía, sometiéndose estrictamente y sin excepciones al principio universal de no intervención.”

La Doctrina Carranza se desarrolló en el momento de la historia en que nuestro país sufría constantes intromisiones extranjeras en sus asuntos internos. Era común que extranjeros apelaran a la protección diplomática de sus países para que éstos se involucraran en temas políticos de la Nación.

II. Doctrina Estrada

Por su parte, la Doctrina Estrada lleva el nombre del Secretario de Relaciones Exteriores Genero Estrada, que instruyó al cuerpo diplomático en el extranjero sobre la práctica que México seguiría en materia de reconocimiento de Estados. Los elementos principales de su tesis se encuentran en el siguiente párrafo:

«Después de un estudio muy atento sobre la materia, el gobierno mexicano ha transmitido instrucciones a sus ministros o encargados de negocios en los países afectados por las recientes crisis políticas, haciéndoles conocer que México no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimientos, porque considera que ésta es una práctica denigrante que, sobre herir la soberanía de otras naciones, coloca a éstas en el caso que sus asuntos interiores puedan ser calificados en cualquier sentido por otros gobiernos, quienes de hecho asumen una actitud de crítica al decidir, favorablemente o de manera adversa, sobre la capacidad legal de regímenes extranjeros.»

De nuevo se explica bajo la circunstancia histórica de inestabilidad y revoluciones que se vieron en la primera mital del siglo y la presión que ejercían las grandes potencias mediante su reconocimiento.

La Doctrina Estrada postula que no se otorgarán reconocimientos, sino que México «se limita a mantener o retirar, cuando lo crea procedente, a sus agentes diplomáticos y a continuar aceptando, cuando también lo considere adecuado, a los similares agentes diplomáticos que las naciones respectivas tengan acreditados en México, sin calificar, ni precipitadamente, ni a posteriori, el derecho que tengan las naciones extranjeras para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades.»

En el caso de Cuba, México implementó una suerte de corolario a la Doctrina Estrada para navegar el aislamiento que intentaba imponer Estados Unidos. El corolario lleva la nomenclatura de Doctrina Diaz Ordaz y consiste en: «continuar con el reconocimiento diplomático, independientemente del carácter u orientación de los gobiernos».

III. Derecho Internacional

Los principios de política exterior derivados de estas doctrinas coinciden con lo dispuesto en instrumentos internacionales. La Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en su artículo 2, párrafo primero, menciona el principio de igualdad soberana. Asimismo, la resolución 2625 de la Asamblea General de la ONU de 1970, adoptó la Declaración relativa a los Principios de Derecho Internacional referentes a las Relaciones de Amistad y a la Cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

Esta Declaración fue resultado del trabajo de la Comisión de Derecho Internacional, como parte de su labor en la codificación y desarrollo del derecho internacional, y contiene expresamente los tres principios reflejados en la Doctrina Carranza, profundizando en su contenido como resultado del desarrollo posterior del derecho internacional:

  • No intervención: señala que cualquier forma de interferencia en los asuntos internos o externos de un Estado, en contra de su personalidad, o elementos políticos, económicos o culturales, es una violación al derecho internacional.
  • Autodeterminación de los pueblos: expresa que todos los pueblos son libres de determinar, sin ninguna interferencia externa, su estatus político. Todos los demás Estados tienen la obligación de respetar este derecho, de conformidad con las disposiciones de la Carta.
  • Igualdad jurídica de los Estados: manifiesta que cada Estado tiene la obligación de respetar la personalidad de otros Estados. Asimismo, la integridad territorial y la independencia política de un Estado son inviolables.

Conforme al artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, estos principios, reconocidos por las naciones, son fuente de derecho internacional. Aunado al hecho de estar consagrados en la Constitución mexicana, también son jurídicamente vinculantes en el ámbito internacional.

La Carta de la ONU, en su artículo 2, párrafo 7, establece que el principio de no intervención no se opone a la acción multilateral en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión. La solución pacífica de controversias y la lucha por la paz y la seguridad internacionales también son principios constitucionales mexicanos, como lo es el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos.

IV. Interpretación y aplicación

Las doctrinas y los principios constitucionales que derivan de ellas fueron concebidas y se referían a contextos históricos específicos. Se relacionaban con cambios de régimen por vía de insurgencia y/o conflicto armado, casos de uso de la fuerza armada, y/o intromisión en asuntos de política interna.

No obstante, el espíritu y términos de ambas doctrinas y los principios normativos mencionados ofrecen guía y parámetros claros sobre la forma en que debe actuar el Estado mexicano frente a una amplia gama de contextos y situaciones internacionales.

Índice de publicaciones

Deja un comentario