La Venganza de la Historia

Por Esmirna Paredes

En 1989 Francis Fukuyama publicó el ensayo titulado: El fin de la historia, y en 1992, el libro: El fin de la historia y el último hombre. Según estos materiales, con la caída del comunismo la democracia liberal había triunfado y la doctrina occidental, finalmente, se había impuesto en el mundo, poniendo fin de este modo a las luchas ideológicas.

Treinta años después el mundo parece estar volviendo a un bipolaridad, demostrando que la historia no sólo continúa, sino que existe una ideología tan fuerte que es capaz de contrastar con la occidental. La pugna por el poder se lleva a cabo otra vez entre la potencia ganadora de la guerra fría y una emergente: la República Popular China.

La entrada en el escenario geopolítico por parte de China, como uno de los actores principales del escenario internacional, fue posible por la estrategia del ascenso pacifico, según la cual hay que esconder las fortalezas hasta que llegue el momento oportuno para mostrarlas. Con una política exterior poco proactiva y una aparente sumisión a las reglas comunes, se convirtió en la fábrica del mundo a causa de su mano de obra a bajo costo. Occidente vio todo esto como una oportunidad para integrarla en el orden liberal internacional, pensando que con el tiempo su sistema político acabaría adaptándose a la democracia liberal.  

Es evidente que esta potencia fue analizada desde la óptica equivocada, lo cual no permitió ver su potencial y la amenaza que representaba su desarrollo económico. La misma usó a su favor la integración y la globalización, protegiendo su identidad y su cultura, con una fuerte creencia en sus valores y reglas.

Desde el 2001, cuando entró a ser parte de la Organización Mundial del Comercio, ha hecho grandes avances, tantos que, en septiembre de 2013 el presidente Xi Jinging anunció la creación de la Franja Económica de la Ruta de la Seda, y en octubre 2013 presentó la Ruta de la Seda Marítima para el siglo XXI. Ambas iniciativas se fundieron y a partir del 2015 se llamó la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Esta estrategia plantea generar una red comercial entre China y el mundo, lo cual podría cambiar el orden mundial. Se trata de inversión en puentes, puertos, líneas ferroviarias y carreteras que conectarán al gigante asiático con el mundo entero.

En 2015, el primer ministro Li Keqiang, presentó el plan político-económico “Made in China 2025”, cuyo objetivo principal es el crecimiento de la industria china, y a su vez el fomento del desarrollo industrial en las áreas más pobres del interior del país. China ha dejado de ser un socio estratégico para convertirse en un competidor económico y un rival sistémico, como la definió la Comisión Europea el año pasado en un informe preparatorio para la cumbre entre ambos.

En la actualidad, los gobernantes chinos parecen estar convencidos de que ha llegado el momento de que esta se convierta en una potencia hegemónica, mostrando sus fortalezas. Esto causa que el mundo vaya de camino al bipolarismo, con dos potencias; cada una con sus instituciones y normas y con el deseo de luchar por la hegemonía. Todo incita a pensar que esto podría ser la venganza de la historia, más que el fin de la misma. 

esmirna.paredes@icloud.com

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s