Conejillos De India

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Por Junior Perez

Hay que reconocer la capacidad científica y sobre todo tecnológica de la cual gozan los rusos. No es la primera vez que la antigua Unión de Repúblicas Socialistas hoy conocida como la Federación Rusa ha contribuido a avances e investigaciones científicas. Para ello nos trasladamos al 19 de agosto del año 1960 fecha en la cual se realizó el lanzamiento del satélite artificial Soviético llamado Sputnik, además este fue el tercer vuelo de prueba del cohete lanzadera Vostok. El proyecto consistía en enviar animales a la órbita terrestre y que pudieran regresar sanos y salvos hacia la Tierra.

En dicha época, la lucha por el control o la hegemonía era de carácter espacial lo cual se disputaba entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Siendo la nación norteamericana la más avanzada en esta lucha, donde en el año 1969 la misión Apolo Xl causó pasiones y emoción en todos los rincones del planeta tierra, donde por primera vez el hombre llegaba a la luna.

En nuestros días, la pandemia del COVID-19 o SARS-2 el cual continúa siendo un acontecimiento sustantivo para muchas naciones mientras no se vislumbren rastros de que el mundo tendría que adaptarse a una nueva realidad. Este virus – para nadie es un secreto – ya había tenido indicios en el año 2002-2003 en la zona del medio oriente, pero el mundo en ese entonces no gozaba de los avances en la industria aérea de los cuales varios países no tenían la conexión que se goza en nuestros días.

La nueva lucha por el descubrimiento de la vacuna empezó al momento de que los casos día tras días aumentaban, donde naciones como Rusia, Estados Unidos, Reino Unido y otros han apostado al desarrollo del fármaco. El 11 de agosto del 2020 la Federación Rusa había dado la noticia que tenía la vacuna contra la enfermedad, pero hoy en día existen muchos interrogantes con respecto al descubrimiento de dicho fármaco. Incluyendo diversos pronunciamientos por parte de la comunidad científica por la aprobación rápida de Gam-COVID-Vac, inicialmente calificada como prematura, que permitió que Rusia pudiera afirmar ser el primer país en producir una vacuna contra la COVID-19. Tras ello ocurrieron diversas protestas de la comunidad científica fuera de ese país por el anuncio del registro de la vacuna, principalmente porque en los primeros meses de la pandemia – y mientras se encontraban en desarrollo otras vacunas – no se publicaron los resultados de los ensayos clínicos con Gam-COVID-Vac.

Los riesgos de las vacunas del COVID-19

Es muy curioso que pocos países han acordado con la Federación Rusa la comercialización del fármaco, dejando muchas interrogantes: una de ellas es el contexto política que se le ha dado a la investigación científica. Es muy curioso que una vacuna que nisiquiera ha agotado el proceso de la fase 3 etapa que finaliza el 31 de marzo del 2021 ya países como Argentina, Venezuela, Bielorrusia, Kazajistán han empezado a aplicar el antídoto a su población; pero en materia de derecho, los laboratorios se desvinculan de toda responsabilidad. Sin embargo, no se puede dejar de mencionar que los países mencionados sus gobiernos afinen su ideologías con el Kremlin, por lo que nos preguntamos ¿seremos Conejillos de India?

Una vacuna para poder ser certificada y además de gozar de la aprobación de la comunidad científica debe de agotar las fases de investigación, donde se pueda vislumbrar científicamente que cumple con los estándares y además tener la confianza al momento de aplicarla a la población. De no haber agotado estas etapas, las naciones mencionadas están llamadas a que su población este sometida a un experimento mundial o nos encontramos a la antesala del nuevo orden mundial. Esta historia continuará…

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