Biden, el futuro de las relaciones internacionales y el multilateralismo.

Joe asumió la presidencia estadounidense el día de hoy, 20 de enero de 2021, y prometió Estados Unidos estaría de regreso al frente de la agenda multilateral, particularmente la lucha contra el cambio climático y la revitalización de alianzas internacionales. Las primeras actividades de Biden como presidente incluyen muchas acciones ejecutivas buscaran revertir la plataforma “America First” con la que Donald Trump ganó la Casa Blanca en 2016, y la mentalidad hipernacionalista, unilateralista y  soberanista  que la sustenta. Un cambio en la orientación global de Estados Unidos tendría importantes implicaciones para la cooperación mundial en todo, desde el cambio climático, la salud y la proliferación nuclear hasta el comercio y los derechos humanos, así como para las relaciones de Estados Unidos con sus aliados occidentales.

Cambio climático

En cuanto al cambio climático, uno de los primeras acciones de Biden será promulgar la intención de Estados Unidos de volver a unirse al Acuerdo de París. Su plan contra el cambio climático incluye un presupuesto de 2 mil millones de dólares. No necesita negociar con el Congreso, porque la administración Obama se unió al Acuerdo de París en 2015 a través de una acción ejecutiva. Un regreso de Estados Unidos al campo multilateral en la lucha contra el cambio climático llega a tiempo para tratar de mantener el aumento de las temperaturas medias mundiales a 1,5 grados centígrados, como se establece en el Acuerdo de París. El mundo  debe reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 7,2 por ciento  anual  hasta 2030. La mayoría de las naciones no están cerca de este objetivo. La conferencia de la ONU sobre el cambio climático del próximo año en Glasgow, pospuesta este año debido a la pandemia, ofrece una oportunidad fundamental para asegurar una acción más audaz para evitar la catástrofe planetaria.

Pandemia y salud

Una vez en el cargo, Biden buscará restaurar rápidamente el liderazgo de Estados Unidos en la salud global al revertir la decisión precipitada de Trump de abandonar la Organización Mundial de la Salud, – programada para tener pleno efecto el 6 de julio de 2021. Al igual que con el cambio climático, Biden puede rescindir la salida a través de una simple acción ejecutiva. Más allá de restaurar la membresía plena de los Estados Unidos en la OMS, Biden ha  abogado por fortalecer la agencia mundial de salud de las Naciones Unidos. Biden también probablemente apoyará los esfuerzos internacionales colaborativos para desarrollar y garantizar la asignación equitativa de vacunas y tratamientos COVID-19, aunque ha dicho que EEUU vacunará a 100 millones de sus ciudadanos en la primera mitad de este año. El giro en la política podría incluir unirse a COVAX, una iniciativa conjunta de más de 170 países que agrupan sus recursos para una vacuna COVID-19, pero por ahora no ha avanzado como debería.

Seguridad

Como presidente, Biden puede restaurar la credibilidad estadounidense hacia la no proliferación nuclear  llevando a Estados Unidos de vuelta al acuerdo nuclear con Irán, formalmente el Plan de Acción Integral Conjunto o JCPOA. Trump renunció a la JCPOA en 2018 y está  buscaba mayores sanciones contra Irán  a pesar de los deseos de Francia, Alemania y el Reino Unido, que todavía son parte en el acuerdo nuclear. Biden dice que “le ofrecería a Teherán un camino creíble de regreso a la diplomacia” y que, “si Irán vuelve a cumplir estrictamente el acuerdo nuclear, Estados Unidos volvería a unirse al acuerdo como punto de partida para las negociaciones”. En términos más generales, Biden revertiría el énfasis de la administración Trump en las armas nucleares,  degradando su importancia en la política de defensa de Estados Unidos y trabajando para prevenir una nueva carrera armamentista al estilo de la Guerra Fría con China y Rusia.

Comercio

En cuanto al comercio global, la divergencia de Biden con Trump será menos dramática pero aún significativa. El grado de diferencia dependerá de quien domine el Partido Demócrata, el ala progresista o moderada. En los últimos cuatro años, Trump ha  atacado el sistema de comercio global, rechazando el acuerdo de Asociación Transpacífico entre 13 países de la Cuenca del Pacífico, rescatado como el Acuerdo Integral y Progresista para la Asociación Transpacífico, sin Estados Unidos, y lanzando guerras comerciales contra China y la Unión Europea. Su administración ha  destruido el mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio. Biden puede demostrar su compromiso con un comercio abierto, facilitando la conclusión del proceso del cambio de mando en la OMC, facilitando la llegada de Okonjo-Iweala. Está bien posicionado para lanzar una nueva era de acuerdos de “comercio justo” que equilibren el acceso a los mercados con altos estándares laborales, de derechos humanos y ambientales.

Derechos Humanos

Como presidente, Biden buscará la promoción global de los derechos humanos  como pieza central de la política exterior de Estados Unidos. Entre los fracasos de liderazgo más atroces de Trump ha habido una falta de voluntad para condenar a las dictaduras y autoritarismos. Biden no será un presidente transaccional o que sólo dependa de las relaciones personales, también impulsará los valores estadounidenses. Se puede esperar que Estados Unidos se reincorpore al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ciertamente con muchos defectos, calculando que la membresía ofrece una mejor oportunidad para dar forma a sus acciones y restringir a sus malos actores que el alquiler desde el exterior.

Por último, Biden buscará preponderancia de los valores estadounidenses, sobre la base de un orden internacional abierto y basado en reglas y la solidaridad entre las democracias. Trump puso en duda el compromiso de Estados Unidos con la OTAN,  fomentando la disolución de la UE y  socavando la solidaridad entre los miembros del G-7. Si bien los debates de reparto de la distribución de responsabilidades dentro de la OTAN perdurarán, Biden tratará de poner a Estados Unidos al centro de la defensa colectiva, buscará reconstruir la solidaridad entre las naciones del G-7.

Veremos una reorientación en la política exterior de Estados Unidos, el Secretario de Estado, Anthony Blinken, es un diplomático con experiencia, que tiene la visión de incluso ser un intervencionista por razones humanitarias. Él repudia la idea de “América Primero” y vuelve al camino multilateral que había defendido durante décadas.

Muchos aliados estadounidenses, que ya no confían en la voluntad de Estados Unidos de proporcionar seguridad, mercados abiertos y otros bienes públicos globales, ya han comenzado a buscar autonomía estratégica. Después de todo, el trumpismo sigue siendo una fuerza política poderosa, sentando las bases de las actitudes republicanas en torno a una política exterior aislacionista e hipernacionalista.

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