John Mearsheimer

La tragedia de los grandes poderes

El ascenso de China en un mundo multipolar, incrementa las posibilidades de un enfrentamiento o inclusive una guerra en un futuro cercano.

Esta es la preocupación principal de John Mearsheimer en su libro clásico “The Tragedy of Great Power Politics”.

Al momento de su primera edición, en 2001, Mearsheimer defendió la teoría que denominó “realismo ofensivo” cuando todos los teóricos pregonaban sobre un nuevo orden liberal, que conduciría a más seguridad y mayor cooperación en la comunidad internacional.

El tiempo se ocupó de darle la razón a Mearsheimer que la dinámica entre los estados, especialmente en un mundo multipolar sin un hegemón y con el asenso de China, no tardaríamos en ver una competencia entre poderes de consecuencia para todo el mundo.

La tragedia que describe es que, independientemente de las ideologías que dominan en cada sistema de gobierno o de las condiciones internas de cada estado, los grandes poderes actúan agresivamente por tres razones:

1) la ausencia de una autoridad central que se sitúe por encima de los estados y pueda protegerlos unos de otros 2) el hecho de que los Estados siempre tienen alguna capacidad militar ofensiva 3) el hecho de que los estados nunca pueden estar seguros acerca de las intenciones de otros estados.

Dado este temor, que nunca puede ser eliminado por completo, los estados reconocen que cuanto más poderosos sean en relación con sus rivales, mejores serán sus posibilidades de supervivencia. De hecho, la mejor garantía de supervivencia es ser una hegemonía, porque ningún otro estado puede amenazar seriamente un poder tan poderoso.

En el libro, además de defender su teoría de realismo ofensivo, la pone a prueba relativa a ocho periodos históricos comenzando con la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas. Finalmente, se aventura a predecir una competencia feroz de grandes magnitudes entre Estados Unidos y China, que no es posible evitar.

Ni siquiera tomando en cuenta que el día de hoy ya existe una interdependencia económica como fue diseñada desde la llegada de Nixon a China e impulsada por los teóricos liberales de las relaciones internacionales.